¿LA VICTORIA?
La victoria, nombre heroico para el
distrito limeño donde las pandillas juveniles hacen de las suyas a vista y
paciencia de la policía. No es raro ver como a pocas cuadras del recientemente inaugurado
tren eléctrico, estos jóvenes que ni llegan a los 18 años de edad cogotean a despistados transeúntes, dejándolos
desmayados en la pista, sin sus pertenecías y con la ropa rasgada.
Se
han implementado cámaras de seguridad en las cuadras 1, 2 y 3 de la avenida aviación,
pero esto no parece frenar el afán delictivo de estos jóvenes, acostumbrados a
vivir a la expensas de lo que arrebatan a sus víctimas. Se hacen operativos y
se logra capturar a algunos de estos jóvenes, pero por ser menores de edad y como al momento de la detención no hay
denuncia en la comisaria que los acuse de haber robado, son dejados en libertad
y a los dos o tres días siguen
cometiendo estos actos de vandalismo.
Viven
rodeados de la inmundicia, donde la droga, la prostitución y demás vicios son
el despertar y anochecer de cada día, pero que anhelos de superación pueden
tener estos jóvenes si papá, mamá, abuelos, tíos, hermanos mayores y demás familiares
se dedican a estos “trabajitos”. Muchos de estos jóvenes pertenecen a bandas
que se pelean por la zona, marcando su territorio, estas peleas se realizan en
zonas descampadas, pero no a puño limpio ni de uno a uno, sino con filudos
cuchillos, a pedradas y con armas caseras, solo termina la pelea cuando la mayoría
de la pandilla contraria es mutilada o asesinada.
Algunas
veces estas pandillas se pelean en plenas calles asustando a los vecinos de la
zona. El caso que llamó la atención fue el de joven que esperaba en el paradero
la combi que lo llevaría a su casa,
cuando de repente se vio rodeado de 10 pandilleros que lo atacaron, a punta de cuchillos y machetes le cortaron
las manos. Y esos son solo algunos de los casos reportados, existen más casos
que han quedado en el olvido y que seguirán quedando así mientras las
autoridades no hagan nada por detener la delincuencia en esa zona casi olvidada
de la capital.
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