El robo que me volvió
desconfiada
Cuando tenía 16 años, recuerdo
que un día al salir de clases decidí ir a las “Malvinas”, quería comprarme un
celular, pensé que era el mejor lugar para comprarlo ,puesto que mis compañeros
del colegio siempre hablaban de las cosas que podías encontrar en ese “centro
comercial” a bajo precio. Mi mamá me había
prohibido ir a ese lugar y menos sola, pero como yo ya estaba en “la calle” decidí
desobedecerla, total era mi dinero y era mi tiempo el que perdía, en que podría
salir perjudicar ella.
Al promediar las 3pm de la
tarde, llegue a la cuadra 4 de la avenida Argentina al centro comercial “las Malvinas”
e ingrese para ver los celulares, habían de todos los colores, de diferentes
precios, cada modelito era más alucinante que el anterior, todos los puestos
estaban abarrotados de gente que al igual que yo habían venido a comprarse un
celular. Recorrí casi todos los stands buscando el celular más bonito, con un
diseño único y original, al pasar por los stands de la parte posterior lo encontré
era blanco con negro, tenia de todo y el precio era lo mejor s/.80 soles, un
celular que en la tienda oficial de CLARO costaba algo de s/.400 soles. No note
nada sospecho pensé que como era “usadito” su precio había bajado.
Sin dudar lo compre, la
señora que me atendió se mostraba tan amable, lo puso en una cajita, con el
cargador y de “regalo” una carcasa negra. Yo estaba muy contenta, la señora me
dijo “ponlo en tu mochila hijita”, “no te lo vayan arrebatar” yo le hice caso y
lo guarde en mi mochila, agradecí y me dirigí a la salida.
A los pocos minutos que Salí
de “las Malvinas” ya estaba de noche, el lugar era oscuro y desierto, con veredas orinadas y bancas llenas de basura, de pronto sentí que
mi mochila vibraba, entonces me saque la mochila y era el celular “alguien
estaba llamando”, decidí contestar, pero el sonido finalizo, cuando me disponía
a guardar mi celular en su cajita para volver
a ponerlo en mi mochila, se acercaron dos señoras y un chico ,las señoras me
dijeron que les diera lo que llevaba en mi mochila si no lo hacían ellos a la
fuerza. Asustada decidí sacar todo lo que había en mi mochila y ponerlo a un
lado de la banca, cuidando de no sacar la caja con el celular, pero el chico que
iba con ellas me la arrancho antes de que pudiera taparla, al ver que no tenía
nada mas de “valor” se alejaron caminando a paso lento.
Me quede unos cuantos
minutos tratando de asimilar lo que había pasado, entonces reaccione, ¿Quién mas
pudo saber del celular? ¿Quién sabia el número? La respuesta vino a mi mente
casi de inmediato “la señora tan amable que me vendió el celular”, pues ese era
su “modus operan ti”, incautas como yo le compraban el celular y ella mandaba a
sus “cómplices para recuperarlo”.
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